El objetivo principal de la compilación de reseñas críticas que ofrecemos sobre estos nueve pedagogos, consiste en brindar a los lectores una herramienta teórica que permita guiar, iluminar y apoyar la práctica docente.

Nos ha parecido útil ofrecer este trabajo con el fin de que las y los maestros -junto con sus alumnos- avancen en la reflexión de la práctica educativa. Pensamos que dicho avance se logra cuando se confronta la teoría pedagógica con el quehacer cotidiano, y a su luz se abran ya sean nuevos conceptos o nuevas acciones. Cada vez se hace más necesario que los maestros negocien -como sugiere Freire- con sus alumnos, para poder avanzar en la producción de significados y en la posesión de las prácticas discursivas así como en las relaciones de poder y conocimiento, como sugiere la pedagogía crítica de Giroux.

La interesante concepción de Henry A. Giroux (1) , pedagogo francés contemporáneo, acerca del profesor, la escuela, el alumno y la práctica docente, puede iluminar esta tarea fundamental y urgente de reflexionar la práctica educativa en nuestras escuelas. Una caracterización bastante abreviada de esta perspectiva es la siguiente:
  • Contempla a los profesores como intelectuales transformativos. Donde intelectual hace referencia a una base teórica para examinar el trabajo de los docentes; a una cierta aclaración de los tipos de condiciones ideológicas y prácticas pero además contribuye a aclarar el papel que desempeñan los profesores en la producción y legitimación de diversos intereses políticos, económicos y sociales. Esto hace que los profesores asuman todo su potencial como académicos y profesionales activos y reflexivos de la enseñanza. Y puesto que se trata de educar a los estudiantes para que sean ciudadanos activos y críticos, ellos mismos deberán convertirse en intelectuales transformativos por lo que necesitarán conseguir que lo pedagógico sea más político y lo político más pedagógico. En este sentido, tendrán que pronunciarse contra las injusticias económicas, políticas y sociales tanto dentro como fuera de la escuela y paralelamente habrán de esforzarse por crear las condiciones que proporcionen a los estudiantes la oportunidad de convertirse en ciudadanos que luchan para que la desesperación resulte poco convincente y la esperanza algo más práctico.
  • Para que el profesor desarrolle esta función social se necesita concebir a las escuelas como espacios económicos, culturales y sociales inseparablemente ligados a los temas del poder y el control. Las escuelas son esferas debatidas que encarnan y expresan una cierta lucha sobre qué formas de autoridad, tipos de conocimiento, regulación moral e interpretaciones del pasado y del futuro deberían ser legitimadas y transmitidas a los estudiantes. Es decir, las escuelas no son espacios neutrales, y consiguientemente tampoco los profesores pueden adoptar una postura neutral.
  • Para este tipo de intelectuales e instituciones educativas, el alumno no es un individuo aislado, sino personas y grupos en sus múltiples contextos culturales, de clase social, raciales, históricos y sexuales, juntamente con la particularidad de sus diversos problemas, esperanzas y sueños.
  • Dentro de esta perspectiva emerge una propuesta pedagógica coherente: la reflexión y la acción críticas convertidas en parte de un proyecto social fundamental para ayudar a los estudiantes a desarrollar una fe profunda y duradera en la lucha por la democracia y la justicia social, y para humanizarse más a fondo ellos mismos como parte de esa lucha.
 
La perspectiva de esta pedagogía constituye una forma de negociación y de transformación de las relaciones entre la enseñanza en el salón de clases, la producción del conocimiento, las estructuras institucionales de la escuela, y las relaciones sociales y materiales de la comunidad, la sociedad y el país. Esta mirada holística de la realidad educativa desearíamos que guiara la pedagogía de las y los maestros actuales de nuestros colegios ya que las circunstancias del nuevo milenio nos exigen cada vez más que formemos estudiantes activos, que aprendan a pensar críticamente, que sean capaces de comprender mejor el por qué de su existencia y de establecer relaciones sociales armónicas así como de realizar trascendentes prácticas culturales. Para realizar esta importante misión, se requiere la presencia de maestras y maestros reflexivos, de naturaleza liberadora, en fin, de profesores "intelectuales trasnformativos".

Como un instrumento de confrontación y análisis, en orden cronológico, ofrecemos a nuestros lectores una semblanza de las principales ideas y propuestas de nueve pedagogos quienes -a lo largo del tiempo- se convirtieron en profetas y revolucionarios de su época. Ellos son: Jan Amos Komenski o Comenio (1592-1670), Jean Jacques Rousseau (1712-1778), Heinrich Pestalozzi (1746-1827), Jean-Fréderic Herbart (1776-1841), Federico Fröebel (1782-1852), María Montessori (1870-1952), Ovide Decroly (1871-1932), Lev Semenovich Vigotski (1896-1934) y Jean Piaget (1896-1980). El lector se preguntará por qué estos y no otros pedagogos, la respuesta es pragmática ya que como punto de partida, tomamos la colección que recientemente publicó la editorial Trillas.

Como podemos ver el elenco de pedagogos seleccionado abarca desde finales del S. XVI hasta el ocaso del S. XX. Obviamente hay una diferencia contextual significativa que llevará a cada uno de ellos a responder a necesidades muy concretas que emergen en cada época y lugar que se trate. Las distintas propuestas intentar dar soluciones a contextos diferentes: la transición de la edad media hasta la posmodernidad atravesando por la modernidad misma, cuando todavía los cambios ocurrían de un siglo a otro.

Como observaremos en cada una de las reseñas, hay una gran variedad de propuestas pedagógicas. Unas subrayarán más la dimensión psicológica de la educación, otras la social o política; algunas propuestas tienen un carácter especulativo mientras que otras tiene una estricta base científica.

Además de la reseña de cada uno de los libros incluidos, se ha construido una tabla con 6 ejes analíticos que nos parecen importantes a la hora de realizar una lectura crítica y comparativa entre las diversas propuestas. Los ejes trabajados son:
 
  1. Propuesta pedagógica: se refiere a los rasgos fundamentales de la concepción que tienen cada uno de los autores acerca de la tarea del educador. Reflexionar sobre este eje nos permite delinear mejor el camino a seguir en nuestra práctica docente.
  2. La función social de la educación: responde a la hipótesis de que cada pedagogo hace su propuesta dentro de un determinado contexto para transformar la realidad que le rodea y superarla. Se refiere a la proyección social que tiene la educación así como a su trascendencia en el tiempo.
  3. Docente: para que la educación logre lo que se propone de acuerdo a unos determinados lineamientos (propuesta pedagógica), cada uno de los creadores, concibe al docente con un determinado perfil y a esto refiere este eje
  4. Alumno: de acuerdo a las consideraciones anteriores, es decir, si se asume una determinada propuesta pedagógica, los resultados positivos se van a ver reflejados en la persona concreta del alumno. ¿Cómo concibe cada uno de nuestros pedagogos la persona que interactúa con el maestro?
  5. La escuela: es otra variable que tiene que adecuarse a la manera como se concibe la tarea educativa, de tal forma que en lugar de interferirla logre favorecerla.
  6. Concepto de valores: en cada propuesta pedagógica subyace un conjunto de valores y su manera de abordarlos en la educación.
 
México, D.F., abril de 2003
Ma. de Jesús Zamarripa Guardado odn
 
 
(1) Giroux, Henry. Los profesores como intelectuales: hacia una pedagogía crítica del aprendizaje. Paidós. Barcelona, España 1990.