¿Qué pasa cuando los medios no consideran a los Niños?
Cuántas veces hemos pensado que los niños de ahora pasan horas en la computadora, viendo la tele o jugando videojuegos… Y cuántas veces hemos dado cuenta de que estas conductas no siempre les dejan buenos resultados.
Gerardo Albarrán, defensor de la audiencia de MVS presentó un podcast en el que analiza el tema de los Derechos de las audiencias Infantiles.
A continuación les presentamos una breve reseña de lo que usted puede encontrar en este archivo de audio y al finalizar podrá encontrar la liga para descargarlo.
Con el apoyo de Kiren Miret, productora de la primera emisión de noticias MVS, y escritora del libro “Espejos, mocos, cucarachas y otras pócimas curiosas", Cristina Arriaga creadora de la barra infantil de Canal Once, Irma Ávila Pietrasanta, directora del Centro
de Comunicación Comunitaria y Alejandro Calvillo, director de la asociación civil El Poder del Consumidor; Albarrán abordó diversos aspectos de los contenidos que los niños reciben de los medios como radio y televisión pues no parece que sean considerados como receptores de primera.
Según la Convención sobre los Derechos de los Niños, firmada por México desde hace 22 años: Los niños tienen derecho a la libertad de expresión; y a buscar, recibir y difundir información e ideas de todo tipo y por cualquier medio, sin embargo, desde el punto de vista de Irma Ávila, directora del Centro de Comunicación Comunitaria, esto no se cumple pues los niños padecen “una cultura adultocéntrica” y se ven coartados en su libertad de expresión. Los adultos exigen a los niños que se callen, que se mantengan atrás; lo que no ayuda a formar ciudadanía participativa.
Según estudios consultados por El Poder del Consumidor, los niños ven televisión 4 horas y media y reciben un promedio de 39 anuncios de comida chatarra por hora, son considerados consumidores pero no se toma en cuenta su edad y la necesidad de formarse, de obtener valores, etc. La relación entre el mercado y los niños se vuelve inequitativa e injusta pues frente a la mente de un niño se implanta una pantalla donde se recibe violencia y se presentan las fuertes estrategias de mercado de las empresas trasnacionales que buscan vender juguetes, contenidos y dulces.
Además, la calidad del contenido de los medios es cada vez más baja, pues en aras de que ‘los niños entiendan’ los mensajes dejan a un lado da posibilidad de hacerles llegar información útil o darles espacio para exponer sus ideas. En opinión de Pietrasanta los medios bajan sus niveles de contenido por flojera, por el poco interés en alimentar la mente de los niños, por que los productores no quieren entender que ellos tienen diferentes edades y en cada una hay niveles de comprensión distintos y entonces trabajan más por sostener mercados que por alimentar su mente, su curiosidad.
Para Kiren Miret el hacer cápsulas para niños en un programa informativo del corte del que maneja Aristegui tiene la finalidad de recordarle a los adultos que una parte de cada persona es habitada por un niño, pero también hacernos notar que cerca de nosotros hay niños para los que es difícil vivir en el mundo de los ‘grandes’.
Miret asegura que a los niños hay que hablarles de forma inteligente, respetuosa, pero con un gran sentido del humor, pero siempre tratando las cosas como son; la clave es hablar de los temas que les inquietan, que les interesan
Para Patricia Arriaga, cineasta, productora, creadora de la Barra ONCE NIÑOS que en 2002 ganó el Premio de la Televisión para la Juventud que otorga la UNESCO, en la producción de televisión para los niños se ha mantenido un esquema donde se cree que hay que tratarlos de manera boba, que no hay que darles demasiado, no hay que preocuparse por darles calidad, o en su defecto, siempre debemos darles contenidos educativos. Arriaga buscó presentar a los niños tal y cómo son en la Barra del Once, presentado lo duro que es ser niño y crecer… El patio de la escuela puede ser una zona de guerra y el cuarto de la casa un espacio de soledad… No es fácil ser niño.
La televisión para niños es un esquema de consumo, para Miret la televisión rentable no es necesariamente educativa, sino que busca hacer lo más sencillo. Los niños están al frente del bombardeo de la mercadotecnia de la televisión y se requiere un contrapeso por parte de la escuela y de la familia, pues sin esa contraparte la televisión puede ser un riesgo.
A los niños debemos darles datos interesantes, hacerles pensar, ofrecerles notas de referencia y dejarles claro que tipo de contenido es el que ven o escuchan; si es un comercial, una opinión, un chiste o un dato duro; para que ellos puedan construir sus propias ideas, para que puedan formarse un criterio conforme van creciendo.
La responsabilidad de la familia y la escuela en el caso de la formación de receptores críticos es muy grande pues no podemos dejarlos solos frente a los medios pues incluso los adultos hemos sido víctimas, en mayor o menor medida, de la publicidad en medios.
Alejandro Calvillo, director de la Asociación Civil El Poder del Consumidor alerta sobre el hecho de que los peores productos en términos nutricionales están dirigidos a los niños, causan falta de atención, desórdenes nutricionales, obesidad, e incluso diabetes. La publicidad empleada enfrenta a niños y padres y viola el derecho a la salud que tienen los niños.
Los niños son parte de la sociedad y merecen respeto.
La reflexión a la que nos invita el tema gira en torno a la necesidad imperiosa de formar a los niños como receptores críticos pues son personas que se están formando, que también toman decisiones, que más pronto que tarde serán adultos de quienes dependerá la sociedad y, por lo tanto, sus derechos deben ser defendidos con determinación.
Para escuchar el podcast completo haga click en la liga
http://bit.ly/KkDvLE
Para obtener más información sobre formación en recepción crítica visite
www.afavordelomejor.org.
|